Muhammad II
al-Mahdi
El califa que abrió la fitna. Muhammad ibn Hisham, bisnieto de Abd al-Rahman III, encabezó la conjura omeya contra los amiríes cuando Sanchuelo, hijo menor de Almanzor, exigió a Hisham II que lo nombrara heredero del califato. El 16 de febrero de 1009 la multitud cordobesa, encabezada por Muhammad, asaltó Madinat al-Zahira — la ciudad palatina amirí —, la saqueó y la incendió hasta los cimientos. Sanchuelo fue capturado y ejecutado pocos días después; Hisham II, depuesto y forzado a abdicar.
Su reinado duró nueve meses. Las tropas berberes — base militar reclutada por Almanzor y leales a la dinastía amirí — se reorganizaron bajo el liderazgo del omeya Sulayman, descendiente lejano del califato y aliado de los condes catalanes. En noviembre de 1009 Sulayman entró en Córdoba y forzó a Muhammad II a huir a Toledo. Volvió brevemente al trono entre mayo y julio de 1010 con apoyo catalán, pero sin base política sólida. Cuando los berberes recuperaron la ciudad, fue ejecutado y su cabeza expuesta en una pica. La aniquilación de Madinat al-Zahira selló el fin de la dawla amirí; el incendio de Madinat al-Zahra entre 1010 y 1013 acabaría con el otro polo simbólico del califato.