Sulayman
al-Musta'in bi-Llah
El califa berber. Sulayman ibn al-Hakam, nieto de un primo lejano de Abd al-Rahman III, capitalizó el descontento de las tropas berberes — instaladas en al-Ándalus por Almanzor y desplazadas tras la revuelta omeya de 1009 — para reclamar el califato. Tomó Córdoba en noviembre de 1009 con apoyo de los ziríes y los zanatas, y obligó a huir a Muhammad II al-Mahdi. Reinó apenas seis meses antes de ser desalojado por la coalición catalano-omeya en mayo de 1010.
Su segunda entrada, en abril de 1013, fue el episodio más traumático del periodo: el ejército berber tomó Córdoba a sangre y fuego, masacró a buena parte de la población civil y arrasó Madinat al-Zahra, la ciudad palatina de Abd al-Rahman III. La biblioteca de al-Hakam II, los talleres y los mosaicos bizantinos del califato omeya pleno desaparecieron en pocas semanas. Sulayman gobernó durante tres años más, manipulado por los jefes berberes que lo habían entronizado y sin reconocimiento en buena parte del país. Cuando el caudillo bereber Ali ibn Hammud decidió quedarse el califato para sí, lo capturó y lo decapitó en julio de 1016, abriendo el ciclo hammudí. Las dos campañas berberes de Sulayman dejaron Córdoba arruinada; las cinco décadas posteriores serían las del derrumbe progresivo del califato.