Urraca I
Urraca I fue la primera reina reinante de León y Castilla. Hija de Alfonso VI y de su esposa Constanza de Borgoña, había tenido un primer matrimonio con Raimundo de Borgoña, del que nació el futuro Alfonso VII. Al morir su padre en 1109 sin heredero varón legítimo, el reino le correspondió por derecho propio: no como consorte ni regente, sino como soberana titular.
Para reforzar la posición del reino frente a los almorávides, y a instancias de la nobleza, contrajo matrimonio con Alfonso I el Batallador, rey de Aragón. La unión fue un fracaso político y personal. Las capitulaciones matrimoniales no lograron articular un gobierno conjunto coherente; los conflictos entre la aristocracia leonesa y la aragonesa fueron constantes; y el matrimonio fue anulado en 1114 por razones canónicas —los cónyuges eran parientes en grado prohibido. Alfonso I no aceptó la separación sin resistencia, y los años siguientes fueron de enfrentamiento armado entre los ex esposos por el control de las plazas fronterizas.
Urraca gobernó en un contexto de enorme dificultad: presión almorávide en el sur, conflicto con su ex esposo en el este, tensiones con la nobleza y con el influyente arzobispo Diego Gelmírez de Compostela. La Historia Compostelana, fuente contemporánea y hostil, la retrata con dureza; la historiografía moderna ha revisado esa imagen subrayando las limitaciones estructurales de su posición. Murió en 1126 y le sucedió su hijo Alfonso VII.