Reino de Portugal

Sebastião I

o Desejado

Reinó · 21 años

Sebastião I fue rey de Portugal desde su nacimiento, aunque en sus primeros años el poder correspondió a regentes. El epíteto «o Desejado» —el Deseado— refleja la expectativa con que la corte y el reino aguardaron el nacimiento de un heredero varón que garantizara la continuidad de la dinastía de Avís: sus padres murieron jóvenes y él mismo llegó al mundo póstumo a su padre. Fue el heredero largamente esperado que terminó por convertirse en el origen de la crisis más profunda de la monarquía portuguesa.

Educado por los jesuitas, desarrolló una personalidad marcada por el fervor militar y religioso. Su negativa a contraer matrimonio, a pesar de las insistentes presiones de la corte y de sus aliados europeos, dejó el problema de la sucesión sin resolver durante todo su reinado. La empresa que lo consumió fue una expedición a Marruecos en apoyo del sultán pretendiente Abu Abdallah Mohammad II, con la que pretendía extender la presencia portuguesa en el norte de África bajo la forma de una cruzada.

La batalla de Alcácer Quibir el 4 de agosto de 1578 fue una catástrofe militar sin precedentes: el ejército portugués fue aniquilado, y en el campo quedaron los cadáveres o los rastros de los tres reyes —Sebastião, el sultán aliado y el sultán combatido—. El cuerpo de Sebastião nunca fue recuperado con certeza, lo que alimentó la leyenda del «sebastianismo»: la creencia popular de que el rey no había muerto y regresaría en un día de niebla para redimir a Portugal. El mito se convirtió en una forma de resistencia cultural contra la posterior dominación española y pervivió durante siglos.

Padre político Nieto de João III — sucedió con tres años bajo regencia de la reina Catarina de Austria, su abuela
Carácter Educado por los jesuitas, desarrolló una fuerte inclinación militar y religiosa; rehusó casarse pese a la presión de la corte
Alcácer Quibir Murió en la batalla de Alcácer Quibir (Uad al-Majazin) · 1578 en Marruecos, al frente de una cruzada personal — el ejército portugués fue aniquilado; el rey, el pretendiente marroquí aliado y el sultán enemigo murieron en el combate
Sebastianismo Su muerte sin cuerpo recuperado alimentó el mito «sebastianista» — la creencia popular de que el rey regresaría de la niebla para salvar a Portugal
Consecuencia Sin heredero directo, la crisis abrió paso a la Unión Ibérica bajo Felipe II de España