Sancho VII
el Fuerte
Sancho VII el Fuerte es el último rey de la línea directa Jiménez y uno de los monarcas más recordados de la historia navarra. Su participación en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212 —que enfrentó a una coalición de reyes peninsulares con el ejército almohade del califa Muhammad al-Nasir— le proporcionó una proyección en la memoria colectiva que la historiografía posterior amplificó. Las crónicas navarras atribuyeron a sus tropas un papel destacado en el desarrollo de la batalla, aunque los detalles precisos de su contribución son difíciles de separar de la elaboración legendaria posterior.
La política exterior de Sancho VII fue más compleja de lo que la imagen guerrera sugiere. Realizó viajes al norte de África, posiblemente a la corte almohade, en lo que parecen ser gestiones diplomáticas o comerciales. Esta apertura hacia el otro lado del estrecho, lejos de ser una anomalía, era coherente con la lógica pragmática que había caracterizado la política navarra desde sus orígenes: el reino siempre había preferido la negociación frente al enfrentamiento cuando las condiciones lo permitían.
Murió en 1234 sin haber tenido hijos legítimos que continuaran la línea dinástica. Había nombrado como sucesor a su sobrino Teobaldo, conde de Champaña, hijo de su hermana Blanca. La transición fue relativamente ordenada, pero marcó una inflexión: con Teobaldo I comenzó una nueva fase de la historia navarra, con una dinastía de origen francés que orientaría el reino hacia sus relaciones con el mundo transpirenaico. La línea Jiménez, que había gobernado Pamplona y Navarra durante más de tres siglos, terminaba con él.