Sancho II
o Capelo
Sancho II representa un caso singular en la historia medieval portuguesa: fue el único rey de la dinastía de Borgoña depuesto durante su reinado por intervención directa del papado. En sus primeros años avanzó militarmente hacia el sur, llegando a tomar plazas del Alentejo y el Algarve que completaban el proceso de expansión iniciado por su abuelo. Pero la debilidad política de su gobierno, las tensiones con la nobleza y la Iglesia, y su incapacidad para mantener el orden interno dieron pie a una intervención externa que cambió el curso de la dinastía.
En 1245, el papa Inocencio IV emitió la bula Grandi non inmerito, que declaraba a Sancho incapaz de gobernar adecuadamente y autorizaba a su hermano Afonso, que residía en Francia, a asumir la administración del reino. La medida fue inusual incluso para los estándares del siglo XIII, que ya había visto múltiples intervenciones papales en asuntos dinásticos. Sancho no fue formalmente destronado —la bula hablaba de administración, no de deposición—, pero en la práctica perdió el gobierno efectivo.
Murió en Toledo en 1248, donde había buscado refugio al amparo del rey castellano, sin haber recuperado el trono. El epíteto «o Capelo» alude a los hábitos de penitente que habría adoptado en su retiro. Le sucedió Afonso III, su hermano.