Afonso III
o Bolonhês
Afonso III llegó al gobierno de Portugal desde Francia, donde era conde de Boulogne, lo que le valió el epíteto «o Bolonhês». Su reinado fue uno de los más decisivos para la configuración territorial y administrativa del reino. El hecho más importante de sus años de gobierno fue la conquista del Algarve en 1249: con la toma del territorio meridional, Portugal alcanzó por primera vez las fronteras que mantendría durante siglos. Ninguno de sus sucesores tendría que ampliar el territorio peninsular del reino.
El traslado de la capital de Coimbra a Lisboa hacia 1255 reflejaba la nueva realidad geográfica del reino: el centro de gravedad se había desplazado hacia el sur, y Lisboa, con su puerto atlántico, era la ciudad que mejor representaba la orientación futura. La convocatoria de Cortes con representación del tercer estado —artesanos y comerciantes de las villas, además de nobleza y clero— situó a Portugal entre los primeros reinos europeos en incorporar esta práctica.
El tratado de Badajoz de 1267 fijó la frontera con Castilla en la desembocadura del Guadiana, resolviendo décadas de disputa por el Algarve, al que Castilla también reclamaba derechos. Con este acuerdo, Portugal cerró su ciclo de expansión territorial y de delimitación de fronteras, inaugurando una fase de consolidación interna.