Ramon Borrell I
Ramon Borrell I heredó el condado de Barcelona en 992 y gobernó durante un período marcado por el inicio del colapso del califato de Córdoba. La larga hegemonía de Almanzor y su hijo al-Muzaffar había presionado a los condados catalanes durante décadas, pero a partir de 1009 la fitna —la guerra civil que desmembró el califato omeya— abrió nuevas oportunidades.
En 1010, Ramon Borrell encabezó una expedición militar al interior de al-Ándalus apoyando a Jayrán, uno de los contendientes en la guerra civil. La coalición de tropas catalanas, castellanas y navarras llegó a saquear los arrabales de Córdoba. Más allá del botín obtenido, la consecuencia estratégica fue duradera: la fragmentación andalusí en taifas eliminó definitivamente la amenaza de grandes expediciones de castigo como las de Almanzor. Los condados catalanes podían ahora orientarse hacia la consolidación interior y la expansión señorial.
Ramon Borrell murió en 1017 durante una campaña. Su hijo Berenguer Ramon I era aún menor de edad, y la regencia quedó en manos de su madre Ermessenda de Carcassona, que gobernaría de facto durante varios años.