Borrell II
Borrell II es el conde que presidió la ruptura efectiva del Condado de Barcelona con el Imperio Carolingio. El hito decisivo fue el saqueo de Barcelona por las tropas de Almanzor en 985: Borrell solicitó auxilio al rey carolingio Hugo Capeto, que no respondió. Cuando el ciclo de renovación vasallática llegó —en torno a 987-988— Borrell no renovó el juramento de fidelidad. La monarquía carolingia, en plena extinción como potencia efectiva, tampoco actuó. El lazo se rompió no por una declaración solemne de independencia, sino por el silencio mutuo: dos instituciones que simplemente dejaron de reconocerse.
Este momento ha sido interpretado historiográficamente como el nacimiento de la “independencia catalana”, aunque el término es anacrónico: lo que Borrell II logró fue una autonomía señorial de facto que en el plano político y jurídico de la época se expresaba como ausencia de vasallaje, no como soberanía moderna. La amenaza andalusí fue, paradójicamente, el motor de la construcción institucional: para hacer frente a Almanzor, el condado tuvo que articular su propio sistema de castillos, señoríos y compromisos feudales internos, que sería la base de la feudalización de Cataluña.
Borrell II murió en 992 y le sucedió su hijo Ramon Borrell.