Ramiro II
el Monje
Ramiro II ocupa en la historia de Aragón un lugar completamente singular: fue obispo antes que rey, gobernó apenas tres años, y su aportación principal no fue militar ni administrativa sino genealógica. Al morir Alfonso I el Batallador en 1134 sin heredero legítimo, la nobleza aragonesa —descartado el polémico testamento que cedía el reino a las órdenes militares— recurrió a Ramiro, hermano del rey difunto y obispo de Barbastro y Roda, como solución de urgencia.
Ramiro obtuvo del papa la dispensa necesaria para abandonar temporalmente los hábitos eclesiásticos y contrajo matrimonio con Inés de Poitiers, emparentada con la nobleza occitana. De esa unión nació en 1136 o 1137 —según la fuente— la infanta Petronila. Asegurado el linaje, Ramiro actuó con rapidez: en 1137 concertó el desposorio de Petronila, todavía bebé, con Ramon Berenguer IV, conde de Barcelona. El tratado estipulaba que el conde gobernaría Aragón hasta la mayoría de edad de Petronila y que la unión sería matrimonial cuando ella fuera adulta.
Con la sucesión garantizada, Ramiro volvió a los hábitos. El rey monje no tuvo más gobierno que el estrictamente necesario para salvar la continuidad dinástica. Murió en 1157, ya retirado. Su hija Petronila quedó como reina de Aragón, con Ramon Berenguer IV como gobernante efectivo del reino.