Petronila
Petronila es la figura bisagra entre el reino de Aragón y la Corona de Aragón. Nacida hacia 1136-1137 como hija única de Ramiro II el Monje y última representante de la línea directa de la casa Jiménez en Aragón, fue prometida en matrimonio al conde de Barcelona cuando era todavía un bebé. El acuerdo de 1137 no fue una fusión sino una alianza con cláusulas precisas: Petronila aportaba el título y la legitimidad dinástica aragonesa; Ramon Berenguer IV aportaba el poder efectivo, los recursos militares y el gobierno cotidiano. Aragón y los condados barceloneses conservarían sus instituciones, fueros y tradiciones propias.
Durante el gobierno de Ramon Berenguer IV (1137-1162), Petronila aparece en la documentación como reina de Aragón, pero los actos de gobierno los ejecuta el conde. Tras la muerte de este en Turín en 1162, Petronila gobernó personalmente por un breve período. En 1164 abdicó en favor de su hijo Alfonso, que reunió en su persona la condición de rey de Aragón y conde de Barcelona y fue el primer titular de lo que la historiografía denomina la Corona de Aragón. Petronila murió el mismo año de su abdicación.
Su lugar en la historia es el de garante dinástica: sin ella y sin el acuerdo de 1137, el trono aragonés —vacante y sin solución clara tras la muerte de Alfonso I el Batallador— habría podido recaer en las órdenes militares o en candidatos externos. Su existencia salvó la continuidad de la línea aragonesa y la conectó con la potencia condal barcelonesa.