Pedro II
el Católico
Pedro II el Católico gobernó en un momento de intensa polarización religiosa y política en el Mediterráneo occidental. En 1204 viajó a Roma y fue coronado directamente por el papa Inocencio III, reconociendo a Aragón como feudo pontificio —un gesto que le granjeó el epíteto y legitimó su posición frente a rivales y vecinos—. En 1212 participó en la batalla de Las Navas de Tolosa, la coalición cristiana que derrotó al califa almohade Muhammad al-Nasir, y su intervención reforzó su imagen de rey cruzado.
Pero murió al año siguiente en Muret, en circunstancias radicalmente distintas: acudió en defensa de sus vasallos occitanos —condes de Tolosa y señores del Languedoc— contra la cruzada albigense dirigida por Simón de Montfort con respaldo papal. El 13 de septiembre de 1213, en un combate en el que la caballería aragonesa fue derrotada decisivamente, Pedro II murió en el campo de batalla. La corona se había alineado así simultáneamente con Roma en la Península y contra ella en Occitania: la contradicción define la complejidad geopolítica de la Corona de Aragón en ese momento.
Su hijo Jaime tenía cinco años cuando murió su padre; la minoría de edad sería turbulenta, pero Jaime sobrevivió para convertirse en el rey más importante de la historia medieval de Aragón.