Ordoño I
Primer rey asturiano que sucedió a su padre por línea directa sin disputa, lo que indica el grado de consolidación dinástica alcanzado en una generación. Su reinado de dieciséis años se caracterizó por dos políticas paralelas: repoblación interior y guerra constante con la frontera muladí del Ebro.
La repoblación de León (854), Astorga (854), Tuy (sin fecha exacta) y Amaya (860) supuso la primera ocupación administrativa y demográfica estable del antiguo limes del Duero por parte del reino asturiano. Fueron repoblaciones presidiales — fortificadas, con guarnición regia y pobladores libres atraídos por exenciones fiscales —, no migraciones espontáneas, y sentaron la base territorial sobre la que sus sucesores construirían el reino de León.
En el frente oriental se enfrentó a los Banu Qasi, dinastía muladí del valle del Ebro liderada por Musa ibn Musa al-Qasi, que llegó a llamarse “el tercer rey de Hispania” por la potencia de su clientela. Ordoño venció a Musa en la batalla de Albelda (859), captura el botín del campamento andalusí y debilita decisivamente la influencia del clan en La Rioja. También sometió una nueva rebelión vascona y la incorporación nominal de Álava al reino. Murió en Oviedo en 866 dejando el trono a su hijo Alfonso, que sería el rey más extenso del reino asturiano.