Martín I
el Humano
Martín I el Humano accedió al trono aragonés en 1395, a la muerte de su hermano Juan I, en circunstancias que no había previsto: estaba en Sicilia gobernando la isla junto a su hijo Martín el Joven cuando la noticia llegó. Tuvo que dejar Sicilia y regresar a la Península, donde encontró una Corona con problemas acumulados —Cerdeña seguía sin pacificarse, la hacienda estaba debilitada— y una situación sucesoria que en apariencia parecía sólida: su hijo Martín el Joven era rey de Sicilia, casado con María de Sicilia, y podría heredar ambas coronas.
La tragedia sucesoria se desarrolló en dos tiempos. Primero murió María de Sicilia (1402), privando a Martín el Joven del título siciliano legítimo, aunque siguió gobernando la isla. Luego, en 1409, Martín el Joven murió en Cerdeña sin heredero, tras la victoria aragonesa en la batalla de Sanluri, que había pacificado finalmente la isla después de casi un siglo de resistencia. El rey se quedó sin sucesor directo y sin tiempo: Martín I murió en Barcelona en mayo de 1410 sin haber podido resolver la sucesión.
Su muerte puso fin a la línea dinástica que, bajo distintos nombres y combinaciones, había gobernado Aragón desde Ramiro I en 1035. La crisis sucesoria fue resuelta por el Compromiso de Caspe (1412), en el que un tribunal de nueve compromisarios eligió como nuevo rey a Fernando de Antequera, infante castellano de la casa Trastámara.