Manuel I
o Afortunado
Manuel I fue el rey bajo el que Portugal alcanzó el apogeo de su expansión marítima y comercial. Llegó al trono en 1495, justo cuando la empresa exploratoria diseñada por João II estaba a punto de dar sus resultados más espectaculares. En 1497-1499, Vasco da Gama completó el primer viaje de ida y vuelta a la India, abriendo la ruta marítima directa que unía Europa con Asia sin pasar por intermediarios. La ruta del Cabo transformó el comercio de especias, convirtiendo a Portugal durante décadas en la potencia dominante del comercio con Oriente.
En 1500, Pedro Álvares Cabral llegó al Brasil, incorporando al dominio portugués un territorio americano cuya escala real tardaría en comprenderse. La construcción de la red de factorías y fortalezas a lo largo de las costas africanas, de Arabia, de la India y del sudeste asiático fue la obra de su reinado: un Imperio comercial y naval sin precedentes en la historia europea.
El epíteto «o Afortunado» alude a la acumulación de circunstancias favorables que su reinado concentró, aunque Manuel fue también un gobernante activo en la gestión de ese Imperio. La condición que los Reyes Católicos pusieron a su matrimonio con la infanta Isabel —la expulsión de los judíos de Portugal— dejó una mancha en la imagen de su reinado: la comunidad sefardí portuguesa, que era intelectual y económicamente muy activa, fue obligada a convertirse o a partir. El estilo arquitectónico manuelino, que mezcla gótico tardío con representaciones de cuerdas, anclas y elementos marítimos, es la huella más visible de su época en el paisaje construido portugués.