João II
o Príncipe Perfeito
João II fue el rey que preparó el terreno para la era de los grandes descubrimientos, aunque murió antes de ver sus frutos más espectaculares. Su primera acción al llegar al poder fue consolidar la autoridad regia frente a la nobleza más poderosa: ejecutó al duque de Bragança en 1483 y al duque de Viseu en 1484, enviando un mensaje inequívoco de que el poder real no toleraría competidores. Este sometimiento de la alta nobleza fue una condición previa para la movilización de recursos que requería la empresa exploratoria.
Bajo su impulso, Bartolomeu Dias dobló el cabo de Buena Esperanza en 1488, demostrando que había una ruta marítima hacia el océano Índico y, desde allí, hacia Asia. La empresa de Dias fue el fundamento técnico y geográfico sobre el que se construyó el viaje de Vasco da Gama. El epíteto «o Príncipe Perfeito» que le otorgó la tradición reflejaba el reconocimiento de su capacidad de gobierno.
El Tratado de Tordesillas de 1494, negociado con los Reyes Católicos tras el primer viaje de Colón, fijó una línea de demarcación en el Atlántico que repartía las zonas de exploración entre Portugal y Castilla; el trazado de la línea resultó favorable a Portugal, que obtuvo la mayor parte del Atlántico y lo que luego sería Brasil. João murió en 1495 sin hijo legítimo, y el trono pasó a su primo Manuel, que recogió la herencia de una empresa exploratoria a punto de dar sus mayores resultados.