Juan II
Juan II de Aragón gobernó durante veintiún años con una energía política que desmiente su avanzada edad —murió en torno a los ochenta y dos años— y en circunstancias permanentemente conflictivas. Su carrera anterior como lugarteniente de su hermano Alfonso V en la Península le había familiarizado con todos los frentes: Navarra, Cataluña y la nobleza aragonesa eran focos de tensión antes de que heredase la corona.
El drama más profundo de su reinado fue la pugna con su propio hijo. Carlos de Viana, nacido del primer matrimonio con Blanca I de Navarra, era el heredero legítimo del trono navarro y un príncipe popular cuya imagen de víctima contribuyó a movilizar a Cataluña contra el rey. Juan II encarceló a Carlos en 1460; la reacción catalana fue inmediata. La guerra civil catalana (1462-1472) fue uno de los conflictos más graves de la historia medieval de la Corona: Cataluña ofreció sucesivamente la obediencia a Enrique IV de Castilla y al duque René de Anjou antes de que Juan II recuperase el control en 1472 con la Capitulación de Pedralbes.
En paralelo a esas crisis, Juan II maniobró con precisión en el tablero matrimonial. El acuerdo que concertó en 1469 entre su hijo Fernando y la infanta Isabel de Castilla —firmado en el Tratado de Cervera— fue el movimiento diplomático de mayor consecuencia de su reinado: de esa unión nacería la monarquía que terminaría por reunir todas las coronas peninsulares.