Fernando II
el Católico
Fernando II el Católico fue el último rey independiente de la Corona de Aragón y, al mismo tiempo, el artífice junto a Isabel I de Castilla de la monarquía hispánica que gobernaría la mayor parte de Europa occidental durante el siglo siguiente. Su acceso al trono aragonés en 1479 —ya llevaba diez años casado con Isabel— consumó la unión dinástica de las dos grandes coronas peninsulares, aunque esa unión fue personal y no institucional: Aragón y Castilla conservaron sus leyes, instituciones y cortes propias.
Los primeros años del reinado conjunto estuvieron dominados por la guerra con Portugal y la estabilización interna. El gran hito compartido fue la toma de Granada en 1492, que puso fin al reino nazarí tras diez años de campaña gradual. Ese mismo año, la expulsión de los judíos y el primer viaje de Colón marcaron el punto de inflexión de una monarquía que empezaba a proyectarse más allá del Mediterráneo y hacia el Atlántico.
Fernando sobrevivió a Isabel (†1504) y gobernó Castilla como regente de su hija Juana I, cuya incapacidad para gobernar fue invocada para justificar esa continuidad. En esos años finales completó la arquitectura geopolítica de su reinado: conquistó Nápoles en 1504 e incorporó Navarra en 1512 por vía militar. Murió en Madrigalejo en 1516; su nieto Carlos, hijo de Juana I y Felipe el Hermoso, heredó ambas coronas y abrió la era de los Habsburgo.