João VI
el Clemente
João VI gobernó Portugal durante más de tres décadas si se cuenta desde su regencia en 1792, una trayectoria que atravesó la Revolución Francesa, las guerras napoleónicas, la instalación de la corte en Brasil y el convulso retorno al constitucionalismo liberal. Su carácter indeciso —reflejado en el proverbio portugués «João entre dois»— fue también una forma de supervivencia política en un contexto de presiones contradictorias que habrían derribado a monarcas más rígidos.
La estancia de la corte en Río de Janeiro (1808-1821) fue un hecho sin precedentes en la historia colonial europea: por primera vez, la metrópoli era gobernada desde el territorio ultrambar, y no al revés. João VI elevó Brasil a reino en 1815, igualándolo formalmente a Portugal dentro de la monarquía. Esta decisión tuvo consecuencias no previstas: cuando la Revolución Liberal de Oporto de 1820 exigió su retorno a Lisboa y la convocatoria de Cortes, João VI obedeció, pero su hijo Pedro —dejado como regente en Brasil— proclamó la independencia del Imperio de Brasil en 1822 antes de que el proceso constitucional pudiera reencuadrar la relación entre los dos reinos.
De vuelta en Lisboa, João VI juró la constitución de 1822 bajo presión liberal, pero se encontró atrapado entre los constitucionalistas y los absolutistas encabezados por su esposa Carlota Joaquina —de quien vivía separado de hecho— y su hijo Miguel. Sus últimos años fueron de tensión crónica entre facciones; murió en 1826 sin haber podido estabilizar la nueva arquitectura política que las Cortes intentaban construir.