García Sánchez III
de Nájera
García Sánchez III heredó de su padre Sancho el Mayor la parte central del dominio: Navarra y la Rioja, con Nájera como capital y sede regia. Fue el sucesor de mayor rango formal dentro de la partición de 1035, pero la dinámica política que siguió favoreció a sus hermanos, especialmente a Fernando I, que transformó el condado de Castilla en un reino y fue construyendo su posición a costa de los territorios riojanos que Navarra reclamaba.
La tensión entre Navarra y el nuevo reino de Castilla fue el eje de su reinado. Los dos hermanos, que habían recibido sus dominios del mismo testamento paterno, entraron en conflicto abierto por el control de la Rioja, una zona de gran valor estratégico y económico que Pamplona había sostenido desde los tiempos de Sancho Garcés I. El enfrentamiento culminó en la batalla de Atapuerca en 1054, en la que García Sánchez III murió combatiendo contra Fernando I. Las circunstancias exactas de su muerte en batalla entre hermanos quedaron grabadas en la memoria posterior como un episodio especialmente luctuoso.
La consecuencia directa fue la pérdida de la Rioja a manos de Castilla, un retroceso territorial que marcó el inicio de la divergencia de trayectorias entre los dos reinos. Navarra quedó encajonada entre Castilla al oeste y Aragón al este, y no volvería a recuperar la posición hegemónica que había tenido en tiempos de Sancho el Mayor. Le sucedió su hijo Sancho Garcés IV.