Felipe II
Felipe II de Navarra —Felipe V de Francia— accedió a ambas coronas en noviembre de 1316, días después de la muerte del neonato Juan I. Para hacerlo, tuvo que sortear la reclamación de su sobrina Juana, hija mayor de Luis I, arguyendo que las mujeres no podían heredar la corona de Francia. Este precedente, consolidado durante su reinado, pasó a conocerse como la aplicación de la “ley sálica” a la sucesión real francesa, aunque el fundamento jurídico de tal exclusión fue objeto de debate durante décadas.
Su reinado en Navarra fue breve y sin grandes transformaciones. El gobierno del reino pirenaico continuó apoyándose en la administración foral y en los oficiales locales, mientras Felipe V centraba sus energías en los asuntos de la corona francesa. La unión personal entre Navarra y Francia —iniciada con el matrimonio de Juana I y Felipe IV— llegaba ya a su tercera generación sin que ninguno de los monarcas compartidos hubiera gobernado Navarra de manera directa o continuada.
Felipe II murió en Longchamp en 1322 sin hijos varones, siendo sucedido por su hermano Carlos, el último de los hijos de Felipe IV que ocuparía ambas coronas simultáneamente.