Carlos I
Carlos I de Navarra —Carlos IV de Francia— fue el último de los hijos varones de Felipe IV que ocupó simultáneamente el trono navarro y el francés. Su reinado en Francia estuvo marcado por tres matrimonios: el primero fue anulado, el segundo truncado por la muerte de su esposa, y el tercero no produjo heredero varón. Esta circunstancia fue determinante para la historia de ambas coronas.
A su muerte en 1328, sin hijos varones, la corona de Francia pasó a su primo Felipe de Valois, iniciando la nueva dinastía capetiana colateral. En Navarra, sin embargo, la situación fue distinta: las Cortes navarras reconocieron los derechos de Juana, hija de Luis I, que había sido desplazada del trono de su padre en 1316 y cuya reclamación se mantenía viva. La distinción entre la ley sucesoria francesa y la navarra quedó así explícitamente de manifiesto: Navarra reconocía la sucesión femenina en línea directa, mientras Francia la excluía.
La muerte de Carlos I marcó el fin de la unión personal entre Navarra y Francia que había durado desde 1284, inaugurando para el reino pirenaico una nueva etapa bajo la casa de Évreux, vinculada a los Capetos pero autónoma respecto a la corona francesa.