Favila
Hijo y sucesor inmediato de Pelayo. Su reinado fue brevísimo, apenas dos años, y solo dejó constancia documental por la consagración de la iglesia de Santa Cruz en Cangas de Onís (septiembre de 737), uno de los primeros testimonios materiales del reino asturiano: la lápida fundacional sobrevivió hasta el siglo XX y se conserva en el museo arqueológico de Oviedo.
Las crónicas asturianas relatan su muerte casi como una nota al margen: cazando, fue atacado por un oso. Sus dos hijos varones, Pelayo y Favinia, eran demasiado pequeños para suceder, y la nobleza eligió a su cuñado Alfonso, casado con su hermana Ermesinda. Esta sucesión por vía agnaticia rota — corona traspasada al esposo de la heredera femenina — establece el patrón dinástico que se repetirá varias veces en el reino asturiano.