Alfonso I
el Católico
Hijo del duque cántabro Pedro y casado con Ermesinda, hija de Pelayo. La unión fusionó las dos aristocracias que dominaban el norte de la cordillera Cantábrica — la asturiana pelagiana y la cántabra de los Pedros — y produjo el linaje que reinaría sin interrupción durante los siguientes dos siglos.
Su reinado coincidió con la fitna bereber de 740-742, que paralizó la presencia musulmana en el norte peninsular: las tropas bereberes de al-Ándalus se sublevaron contra los gobernadores árabes y las guarniciones del Duero quedaron desabastecidas. Alfonso aprovechó la coyuntura para proyectar incursiones sobre Galicia, La Rioja y la cuenca alta del Duero, llegando hasta Astorga, León, Zamora, Salamanca y Ávila según la lista que ofrece la Crónica de Alfonso III un siglo después.
La historiografía clásica de Sánchez-Albornoz interpretó este movimiento como una “despoblación estratégica” del Duero — desplazamiento masivo de población mozárabe hacia el norte, dejando un vacío demográfico defensivo. Hoy se matiza: probablemente hubo migraciones limitadas combinadas con razzias de saqueo, sin un plan deliberado de despoblación a la escala que sostiene el relato tradicional. El epíteto “el Católico” es ya canónico en las fuentes asturianas y subraya el componente religioso de la legitimidad real frente a al-Ándalus.