Enrique II
el de las Mercedes
Enrique II de Trastámara fundó la primera dinastía castellana que no descendía directamente de los reyes de Asturias y León. Era hijo bastardo de Alfonso XI y de su favorita Leonor de Guzmán, y debió el trono al asesinato de su hermano legítimo Pedro I en Montiel en 1369. La legitimidad que le faltaba por la sangre intentó compensarla mediante lo que sus contemporáneos llamaron “las mercedes enriqueñas”: un reparto masivo de tierras, rentas, señoríos y privilegios a la nobleza y a los aliados que le habían sostenido en la guerra civil. El epíteto “el de las Mercedes” recoge este rasgo definitorio de su política.
El coste de las mercedes fue una nobleza más poderosa y un poder regio más dependiente de sus apoyos. Esta estructura de compromisos marcaría la política castellana durante décadas. Enrique II sin embargo no fue un rey pasivo: impulsó una alianza estratégica con Francia —que le proporcionó tropas mercenarias en la guerra civil— y la flota castellana participó en victorias navales atlánticas de interés para la política franco-inglesa de la época, inaugurando una proyección marítima que tendría continuidad en sus sucesores.
Murió en 1379 en Santo Domingo de la Calzada. Le sucedió su hijo Juan I.