Juana II
Juana II accedió al trono de Navarra en 1328 tras doce años de exclusión. Hija de Luis I, había sido apartada de la sucesión en 1316 por sus tíos Felipe II y Carlos I, que aplicaron en Francia —y de facto en Navarra— la exclusión de las mujeres de la línea sucesoria. Sin embargo, cuando Carlos I murió sin herederos varones en 1328, las Cortes de Navarra reconocieron los derechos de Juana como hija del rey anterior, afirmando el principio de que en Navarra la sucesión femenina directa era legítima.
Su reinado fue ejercido conjuntamente con su esposo Felipe III de Évreux, con quien gobernó hasta la muerte de este en 1343. Juana continuó como reina propietaria durante seis años más, hasta su propia muerte en 1349. El período fue convulso: la Peste Negra azotó el reino a partir de 1348, causando una mortalidad catastrófica que afectó también a la familia real.
La figura de Juana II fue decisiva para consolidar el principio de sucesión femenina en Navarra, diferenciándolo del modelo francés que la había excluido. Ese mismo principio permitirá que varias soberanas —Blanca I, Leonor I, Catalina I— reinen por derecho propio en el siglo siguiente.