Carlos I
Carlos I de Castilla —Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico— fue el monarca que articuló por primera vez una monarquía que abarcaba simultáneamente las coronas de Castilla, Aragón, Navarra, los territorios italianos, los Países Bajos y el Imperio. La acumulación de herencias dinásticas que lo llevó a esa posición no había sido calculada sino que fue el resultado de la mortalidad y las alianzas matrimoniales que los Reyes Católicos habían tejido para sus hijos.
Llegó a Castilla desde Flandes sin hablar español y rodeado de consejeros borgoñones, lo que provocó la guerra de las Comunidades en 1520-1521. La rebelión de las ciudades castellanas, lideradas por nobles y burgueses que veían en el joven rey un extranjero que ignoraba los usos del reino, fue aplastada en la batalla de Villalar. Con la derrota de los comuneros, las ciudades castellanas perdieron la capacidad de resistir la agenda imperial y el reino se convirtió en la base fiscal y militar sobre la que se sostendría la política europea de los Habsburgo durante siglos.
El reinado de Carlos fue también el período en que se planteó por primera vez la ruptura religiosa en Europa: su encuentro con Lutero en la Dieta de Worms en 1521 cerró la posibilidad de un acuerdo dentro de la Iglesia. Durante décadas combatió simultáneamente a los otomanos en el Mediterráneo, a Francia en Italia y en los Países Bajos, y a los príncipes protestantes en el Imperio. Agotado, abdicó en 1556 y se retiró al monasterio de Yuste, en Extremadura, donde murió en 1558.