Alfonso III
el Liberal
Alfonso III el Liberal accedió al trono en 1285 a la muerte de su padre Pedro III, heredando la corona de Aragón pero no la de Sicilia —que recayó sobre su hermano Jaime—. Su reinado duró apenas seis años y quedó marcado por las presiones internas de la nobleza y por la herencia conflictiva de la guerra siciliana.
El frente interno fue el más exigente. Los barones aragoneses, agrupados en la Unión Aragonesa, aprovecharon la posición debilitada del nuevo rey para arrancarle confirmaciones de sus privilegios: el Privilegio de la Unión (1287) reforzó los fueros y limitó el poder real, estableciendo un precedente que sus sucesores tratarían de revocar. En Menorca, Alfonso III completó en 1287 el control aragonés sobre las Baleares, incorporando la última isla que permanecía bajo soberanía tributaria.
Murió en Barcelona en 1291, a una edad en torno a los veinticuatro o veinticinco años, sin haber contraído matrimonio que le dejara herederos. Su hermano Jaime, rey de Sicilia, reunió bajo su gobierno las dos coronas, repitiendo la situación de su padre Pedro III. Las consecuencias de esa reunión —y de la posterior renuncia de Jaime II a Sicilia bajo presión papal— marcarían la política mediterránea de la Corona de Aragón durante décadas.