Sancho Garcés II
Abarca
Sancho Garcés II heredó un reino que su padre García Sánchez I había mantenido durante cuarenta y cinco años en una posición relativamente estable dentro del equilibrio de poderes de la Península. La consolidación de los territorios riojanos conquistados por su abuelo Sancho Garcés I seguía siendo el activo territorial más valioso de Pamplona, y su defensa frente a las presiones del sur fue una constante del reinado.
El factor exterior más determinante de sus últimos años fue la irrupción de Almanzor, el hājib que ejercía el poder efectivo en nombre del califa Hisham II desde 976. Las campañas sistemáticas de Almanzor contra los reinos del norte, que se intensificaron a partir de 977 y se prolongarían hasta su muerte en 1002, pusieron a prueba la capacidad de resistencia de todos los reinos cristianos. Para Pamplona, como para León y Castilla, estos años representaron una presión militar sin precedentes.
El sobrenombre «Abarca» con el que la tradición lo conoce aparece en crónicas posteriores y su origen no está esclarecido. Algunas explicaciones lo vinculan a un episodio legendario relacionado con el calzado de los montañeses, pero la historiografía moderna trata estas derivaciones etimológicas con cautela. Murió en 994, dejando el reino a su hijo García Sánchez II en un momento en que las campañas de Almanzor estaban en pleno apogeo.