Sancho I
o Povoador
Sancho I recibió un reino que su padre Afonso había construido desde cero, y su tarea fue consolidarlo hacia el interior. El epíteto «o Povoador» —el Poblador— resume la política central de su reinado: la repoblación sistemática de los territorios conquistados o reconquistados al sur, fundando villas, atrayendo colonos del norte e integrando esas tierras en la estructura administrativa del reino. Esta labor de organización territorial fue tan importante para la sostenibilidad a largo plazo del reino como las campañas militares que la precedieron.
Sancho avanzó también hacia el sur, tomando plazas del Alentejo y aproximándose al Algarve, aunque la estabilización de esas adquisiciones sería obra de sus sucesores. Las campañas del sur estuvieron marcadas por la presencia almohade, que ejercía su hegemonía desde el Magreb y que no desapareció como amenaza hasta décadas después.
Los conflictos con la Iglesia, y en particular con el arzobispado de Braga, fueron una constante de su reinado. La disputa por recursos, jurisdicciones y la autonomía de la Corona frente a las pretensiones eclesiásticas fue un eje de tensión que se trasladaría también a sus sucesores inmediatos. Murió en Coimbra en 1211, dejando un reino más poblado y estructurado que el que había heredado.