Ramon Berenguer I
el Viejo
Ramon Berenguer I, llamado el Viejo, fue el constructor político más importante del condado de Barcelona hasta su momento. Su largo gobierno (1035-1076) transformó el condado en el poder hegemónico indiscutible del nordeste peninsular. La clave de su éxito fue doble: por un lado, una política sistemática de adquisición —por compra, herencia o acuerdos— de los condados catalanes vecinos, lo que eliminó los focos de competencia dinástica y reunificó bajo Barcelona lo que el testamento de su padre había fragmentado. Por otro, una orientación fiscal hacia las taifas del sur: Barcelona comenzó a recibir parias, tributos regulares de los reinos de taifa en reconocimiento de su superioridad militar, una fuente de ingresos que financió la expansión señorial del condado.
El Usatge de Barcelona, compilación legal elaborada probablemente durante su reinado aunque en parte atribuida a él retrospectivamente, representa el intento de sistematizar el derecho condal en un período de feudalización intensa. Ramon Berenguer I y su esposa Almodis de la Marca —una figura política de notable actividad propia— están enterrados en la catedral de Barcelona, uno de los pocos pares sepulcrales medievales que la iconografía barcelonesa ha preservado.
A su muerte en 1076, dejó el condado a sus dos hijos en co-gobierno: Ramon Berenguer II y Berenguer Ramon II, una fórmula que terminaría en tragedia.