Pedro II
Pedro II gobernó Portugal durante casi cuatro décadas si se cuenta su período como regente desde 1668, cuando orquestó la deposición de su hermano Afonso VI. Asumió formalmente el trono en 1683 tras la muerte del hermano confinado en Sintra. Su largo gobierno se caracterizó por la estabilización interna tras las turbulencias dinásticas y por una hábil gestión de las relaciones exteriores que permitió a Portugal consolidar su independencia frente a la presión española.
El hito económico más duradero de su reinado fue el Tratado de Methuen de 1703, negociado con Inglaterra: un acuerdo de doble entrada que abría el mercado portugués a los paños ingleses a cambio de preferencias arancelarias para los vinos portugueses. Aunque criticado por algunos historiadores como perjudicial para la manufactura local, el tratado afianzó la alianza estratégica anglo-portuguesa que se mantendría como eje de la política exterior portuguesa durante siglos.
En 1703 Pedro II tomó la decisión de romper la neutralidad y unirse a la Gran Alianza contra Felipe V en la Guerra de Sucesión española, con la esperanza de recuperar territorios ultramarinos perdidos. La intervención fue costosa y los resultados modestos; a su muerte en 1706, en plena contienda, dejó la conducción de la guerra a su hijo y sucesor João V.