Manuel II
el Desventurado
Manuel II subió al trono el mismo día en que su padre y su hermano eran asesinados en la Praça do Comércio, sin preparación específica para el gobierno y en el peor momento posible para la institución monárquica. Tenía dieciocho años. Su breve reinado —apenas dos años y ocho meses— fue un esfuerzo por contener un proceso de erosión que la monarquía portuguesa acumulaba desde hacía décadas y que el asesinato de febrero aceleró irreversiblemente.
Manuel II intentó una política de reconciliación: restauró el funcionamiento parlamentario que João Franco había suspendido, promovió amnistías y buscó acuerdos con los partidos constitucionales. Las medidas llegaron demasiado tarde y con recursos institucionales insuficientes. El movimiento republicano había ganado las elecciones municipales de Lisboa en 1908 y disponía de apoyos crecientes en el ejército y en la marina. En la madrugada del 5 de octubre de 1910 se produjo el pronunciamiento: unidades de artillería e infantería se sublevaron en Lisboa, los arsenales navales se sumaron, y el palacio de Necessidades fue bombardeado. Manuel II huyó a Mafra, luego a Ericeira, y finalmente a Gibraltar. La República fue proclamada ese mismo día desde el balcón del ayuntamiento de Lisboa.
El resto de su vida transcurrió en el exilio en Gran Bretaña. Nunca renunció formalmente a sus derechos, pero tampoco fomentó activamente una restauración. Se dedicó a la bibliofilia con rigor académico: su obra en tres volúmenes sobre los libros antiguos portugueses (1929-1935) es una contribución estimable a la historia del libro en Portugal. Murió en Twickenham en 1932, sin descendencia, poniendo fin a la línea directa de la casa de Bragança en el trono portugués.