Ismail IV
Vigesimoprimer sultán nazarí en el cómputo dinástico revisado de la RAH, e ilustración perfecta del patrón sucesorio caótico del último siglo del reino. Sa’d al-Musta’in había ejecutado en julio de 1462 a varios líderes del clan Banu l-Sarrach (Abencerrajes), a quienes culpaba de los reveses ante Castilla. Los supervivientes huyeron a Málaga y proclamaron sultán a Ismail — un príncipe nazarí refugiado en la corte de Enrique IV de Castilla —, solicitando apoyo castellano para imponerlo en Granada.
Su gobierno efectivo fue brevísimo. Negoció una tregua con Castilla entre el 20 de noviembre de 1462 y el 1 de junio de 1463, pero el precio impuesto por Enrique IV — parias elevadas y cesiones territoriales — resultó impagable para una sociedad andalusí ya empobrecida por décadas de guerra. A finales de 1462 o principios de 1463 fue depuesto y Sa’d al-Musta’in recuperó el trono. Ismail IV no aceptó la derrota: se refugió en Íllora con los Abencerrajes supervivientes y el alcaide de Moclín, manteniendo una pretensión nominal que las fuentes árabes y castellanas pierden de vista pocos meses después.
Las fuentes coinciden en que «se sabe muy poco sobre la identidad y la vida de este emir». Su episodio sobrevive en las crónicas castellanas (Hernando del Pulgar, Diego de Valera) y en los anales nazaríes tardíos como ejemplo de la fragmentación faccional terminal del reino — abbasíes, Banu Sarrach, Banu Mufarriy se disputaban el control palaciego mientras Castilla cosechaba parias y plazas fronterizas. Su primo y cuñado Abu l-Hasan Ali (Muley Hacén) ascendería al trono apenas un año después tras la muerte definitiva de Sa’d al-Musta’in en 1464.