Carlos II
el Malo
Carlos II, apodado “el Malo” por sus contemporáneos, fue el monarca navarro que más activamente intervino en la política europea de su tiempo, aunque a menudo con resultados adversos para sus propios intereses. Heredó Navarra en 1349 a la muerte de su madre Juana II, con apenas once años, y pronto mostró una ambición política que excedía ampliamente los recursos de su pequeño reino.
Su pretensión más audaz fue la reclamación del trono de Francia por línea materna, argumentando que sus abuelas le transmitían un derecho superior al de los Valois. Esta aspiración lo convirtió en un actor central —y desestabilizador— de la política francesa durante los años más convulsos de la Guerra de los Cien Años: fue arrestado por el rey Juan II de Francia en 1356, liberado en 1357 y se alió brevemente con Étienne Marcel y los Estados Generales durante la jacquerie. También negoció con los ingleses de Eduardo III y el Príncipe Negro, tratando de sacar partido de la debilidad francesa.
En la Península, maniobró entre Castilla y Aragón en el marco de la guerra civil castellana entre Pedro I y Enrique II de Trastámara, apostando sucesivamente por distintos bandos. Sus territorios normandos —heredados de la corona capeta— fueron perdidos definitivamente en 1378 ante la ofensiva de Carlos V de Francia. Falleció en 1387 en circunstancias que la tradición atribuye a un accidente durante un tratamiento médico con vendajes de brandy que se incendiaron; la veracidad del relato es discutida por la historiografía moderna.