Carlos II
el Hechizado
Carlos II fue el último representante de los Habsburgo españoles y el monarca cuya muerte sin descendencia desencadenó la Guerra de Sucesión española. Llegó al trono con cuatro años, bajo una regencia prolongada, y su gobierno fue en gran parte ejercido por validos y facciones cortesanas que competían por el acceso al poder real. Su salud fue constantemente precaria, lo que las crónicas y la historiografía posterior atribuyeron en parte a la endogamia extrema de la rama española de los Habsburgo: sus padres eran tío y sobrina, y la acumulación de matrimonios consanguíneos en la genealogía habsburga tenía consecuencias genéticas visibles.
El epíteto «el Hechizado» refleja la explicación que sus contemporáneos dieron a sus enfermedades y a su incapacidad para procrear: brujería. Los exorcismos y los remedios mágicos que su entorno ensayó en diversas ocasiones, con el consentimiento de la corte, ilustran cómo el pensamiento mágico convivía con el poder político incluso a finales del siglo XVII.
Las guerras con Luis XIV erosionaron sistemáticamente los territorios europeos de la monarquía: el Franco-Condado, Artois, Luxemburgo, partes de los Países Bajos fueron cedidos a lo largo del reinado. A pesar de ello, y contra lo que cabría esperar de una monarquía en declive, la administración del Imperio siguió funcionando con relativa coherencia durante estos años. Carlos murió en 1700 habiendo firmado un testamento que nombraba heredero a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV. La decisión desencadenó la Guerra de Sucesión española y, con ella, la transformación del orden europeo.