Alfonso VIII
el Noble
Alfonso VIII de Castilla accedió al trono a los tres años de edad, a la muerte de su padre Sancho III en 1158. La minoría fue un período convulso: los linajes nobiliarios de los Castro y los Lara se disputaron la tutela del niño-rey y el control efectivo del reino, sin que hubiera un poder real que arbitrara de forma estable. Alfonso asumió el gobierno personal en torno a 1169.
Su reinado fue militarmente irregular. En 1195 sufrió una derrota severa en Alarcos frente al califa almohade al-Mansur (distinto del Almanzor del siglo X): el ejército castellano fue destruido y Alfonso tuvo que replegar posiciones en la Meseta. Sin embargo, la respuesta llegó diecisiete años después, en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), considerada uno de los combates más decisivos de la historia peninsular medieval. Alfonso VIII encabezó una coalición de reyes de Castilla, Aragón y Navarra, apoyada por contingentes ultrapirenaicos, que derrotó al ejército almohade del califa al-Nasir. La batalla marcó el inicio del declive del poder almohade en al-Ándalus y abrió las rutas del sur hacia Córdoba y Sevilla, que serían conquistadas por su nieto Fernando III décadas después.
Alfonso VIII fue también el promotor del primer estudio general en territorio castellano, fundado en Palencia hacia 1208-1212, precursor de la tradición universitaria castellana. Murió en 1214, poco después de Las Navas, dejando como sucesor a su hijo Enrique, un niño de nueve años.