Abd al-Rahman IV
al-Murtada
Califa marwaní efímero, proclamado en 1018 como respuesta omeya al asesinato de Ali ibn Hammud. Tataranieto de Abd al-Rahman III, fue elevado por una coalición de notables árabes y eslavones que rechazaba la legitimidad hammudí. Nunca llegó a entrar en Córdoba: los Hammudíes mantenían la capital bajo su hermano al-Qasim, y la lucha se trasladó al sur peninsular.
Abd al-Rahman al-Murtada — «el bienquisto» — reunió un ejército contra Granada zirí, donde gobernaba Habus ibn Maksan, aliado de los Hammudíes. La derrota fue total. En el desconcierto de la huida, sus propios oficiales lo asesinaron y entregaron su cabeza al partido contrario para negociar. Su reinado, contado en semanas, ilustra el patrón típico de la fitna: pretendientes con linaje sólido pero sin tropas propias, dependientes de coaliciones que los abandonaban a la primera derrota. Entre 1018 y 1023 alternarían en Córdoba al-Qasim ibn Hammud y su sobrino Yahya ibn Ali, sin que ningún pretendiente marwaní lograra estabilizarse.