Juana I
Juana I fue reina propietaria de Navarra desde los doce meses de edad, cuando murió su padre Enrique I en 1274. Durante su minoría de edad, la regencia quedó en manos de su madre Blanca de Artois, quien buscó amparo en la corona francesa para proteger los derechos de su hija frente a las pretensiones nobiliarias navarras y a la presión de los reinos vecinos, en particular de Castilla y Aragón.
En 1284 Juana contrajo matrimonio con Felipe IV de Francia, el futuro rey apodado “el Hermoso”. Desde ese momento, Navarra y Francia compartieron monarca —Felipe gobernó como rey consorte de Navarra con el título de Felipe I— aunque el reino pirenaico conservó sus instituciones, fueros y Cortes propios. El sistema de gobierno dual funcionó con relativa autonomía formal mientras los lazos dinásticos se estrechaban.
Juana I fue, además, fundadora del Colegio de Navarra en París (1304), institución de referencia para la educación de los clérigos navarros en la capital capeta. Falleció en Vincennes en 1305, siendo sucedida por su hijo mayor Luis, quien reinaría en Navarra y en Francia como Luis I y Luis X respectivamente.