Afonso IV
o Bravo
Afonso IV gobernó Portugal durante treinta y dos años. Su participación en la batalla del Salado en 1340, en coalición con Alfonso XI de Castilla, fue la última gran campaña terrestre contra una intervención militar norteafricana en la Península: los benimerines fueron derrotados de forma definitiva, cerrando ese vector de amenaza exterior que había pesado sobre los reinos del sur durante más de un siglo.
La sombra de su reinado la proyecta el episodio de Inês de Castro en 1355. El infante Pedro, su heredero, mantenía una relación estable con Inês, gallega de origen noble que había llegado a Portugal en el séquito de la primera esposa de Pedro. Afonso, alarmado por la influencia política de los hermanos de Inês en la corte, ordenó su asesinato. La decisión fue políticamente calculada pero desencadenó la rebelión armada de su hijo. La guerra entre padre e hijo fue breve y terminó en acuerdo; Afonso murió dos años después sin que la ruptura llegara a repararse plenamente.
El asesinato de Inês y la posterior conducta de Pedro I alimentaron una de las narrativas más persistentes de la cultura portuguesa: la historia de amor trágico que Luís de Camões inmortalizaría siglos después en Os Lusíadas y que Inês de Castro convirtió en mito europeo.